TRAZABILIDAD Y RETORNO DE LA INVERSION

 

Lo que pocas empresas conocen es que la trazabilidad bien aplicada les permitirá obtener beneficios económicos.

Muchas empresas siguen entendiendo la trazabilidad únicamente como un incremento de costos. Ciertamente su aplicación implica mayores gastos en términos de compra de equipos, instalación de software, aumento de horas por operario y un mayor número de puestos de trabajo para el control de los procesos. Así pues, si efectivamente aplicamos la trazabilidad como un mínimo imprescindible para cumplir la legalidad, se convertirá inevitablemente en una carga para la empresa.

Lo que pocas empresas saben es que la trazabilidad bien aplicada les permitirá obtener beneficios económicos. ¿Por qué?

En esencia, la trazabilidad consiste en conocer el origen y destino de todos los productos de una empresa: desde la recepción de la materia prima, hasta la expedición de los productos elaborados. Por tanto, debemos empezar identificando los materiales en origen desde el momento de la recepción, para después identificar los distintos productos intermedios y, finalmente, los productos elaborados y su venta a los clientes.

Si nos limitamos a realizar esta identificación con una estrategia de niveles mínimos, cumpliremos con la legalidad, pero habremos incrementado los costos considerablemente, sin obtener la rentabilidad deseada por ello.

Lo que debemos hacer es aprovechar este control de procesos para, con el mismo costo, obtener la mayor información posible con el objetivo de mejorar la producción y conseguir así un beneficio económico.

Para ello, cuando implantemos un sistema de trazabilidad debemos analizar la propia empresa, sus procesos, operaciones, recursos y operarios. Este estudio nos aportará la información necesaria para encontrar el sistema que mejor se adapte a las necesidades y empezar así a mejorar la producción.

Con esta visión de futuro, los cinco objetivos principales a conseguir son los siguientes: eliminación de la entrada de datos manuales, que implica elevados índices de error (escritura, lectura, interpretación, etc.), un costo enorme de tiempo/operario y una duplicación de procesos con las transcripciones; reducción del tamaño de los lotes, ya que si un lote supone el trabajo de fabricación de todo un día (no digamos de una semana entera), cualquier incidencia supondrá la pérdida de grandes cantidades de producto; la utilización de equipos de calidad, porque a pesar de que el costo inicial de estos sistemas es alto, se amortiza con la reducción de las incidencias y las paradas en planta; implementación de un software sencillo de utilizar, ya que el uso de los programas provocará una reducción de la especialización de los puestos de trabajo, aspecto importantísimo para compensar rotaciones elevadas de personal y, por último, el análisis de datos a través de la utilización de toda la información capturada en planta para detectar puntos débiles y facilitar la toma de decisiones (conocer cuáles son los proveedores más rentables, los operarios con más productividad, las ventas más beneficiosas, etc.).

Y no debemos olvidarnos de un intangible: imagen de prestigio para la empresa.

Implantar un sistema de trazabilidad es un proyecto de gran responsabilidad y, como tal, debe ser analizado con todo detalle y con el convencimiento de que permitirá a las empresas mejorar sus procesos productivos, obtener altos rendimientos, reducir costos, y… cumplir con la legalidad.

David Maya
Delsys Sistemas Informáticos
http://www.pcpyme.es

 

 

 

 

 

 

 

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